El acceso a la vivienda se tensiona mientras cae la rentabilidad del desarrollo
Mientras el mercado de compraventa muestra signos de desaceleración, el segmento de alquileres continúa en fuerte crecimiento. Durante el inicio de 2026, los valores en la Ciudad de Buenos Aires registraron subas cercanas al 34,7% interanual, con incrementos sostenidos también en el corto plazo.
En términos concretos, los precios de los departamentos aumentaron cerca de un 10% en apenas tres meses, superando los $700.000 en unidades pequeñas en zonas demandadas.
Este fenómeno refleja una presión creciente sobre el acceso a la vivienda: cada vez más personas quedan fuera del mercado de compra y se vuelcan al alquiler, lo que incrementa la demanda y tensiona los valores.
El impacto del costo de construcción en la oferta futura
A esta situación se suma un factor determinante: el aumento del costo de construcción en dólares. En los primeros meses de 2026, los costos subieron entre un 12% y un 13%, mientras que los precios de venta se mantuvieron estables.
Este desajuste afecta directamente la rentabilidad de los desarrolladores, generando consecuencias que comienzan a evidenciarse:
- menor inicio de nuevos proyectos
- reducción de la oferta futura
- presión potencial sobre los precios a mediano plazo
Un mercado tensionado entre demanda y oferta
El resultado es un mercado con fuerzas opuestas:
- una demanda creciente en alquileres
- una oferta que podría reducirse en el tiempo
Este desequilibrio anticipa un escenario donde el acceso a la vivienda continuará siendo un desafío, mientras que las oportunidades se concentrarán en quienes logren anticipar estos movimientos.
Conclusión: comprar se posiciona como la opción más conveniente frente a construir
El mercado inmobiliario actual presenta un desajuste clave: mientras los costos de construcción continúan en aumento, los valores de las propiedades terminadas se mantienen relativamente estables.
Este fenómeno ya está generando un cambio de tendencia. En 2026, construir dejó de ser automáticamente más barato, y la demanda comienza a desplazarse hacia propiedades existentes, más previsibles en costos y tiempos
Al mismo tiempo, el aumento sostenido de los alquileres —con subas interanuales superiores al 30%— refuerza el atractivo de la inversión inmobiliaria como generadora de renta
Este doble movimiento —mayor costo de construir y mayor presión en alquileres— anticipa un escenario donde la oferta futura podría reducirse, generando presión alcista en los precios a mediano plazo.
En este contexto, comprar una propiedad hoy no solo resulta más conveniente en términos económicos, sino que se posiciona como una decisión estratégica frente a un mercado que comienza a reconfigurarse.
